Luis Planes Pedro, un nombre que resonará en la historia de la industria cárnica de la Comunitat Valenciana, falleció a los 91 años, dejando un legado imborrable en el sector. Fundador de Pollos Planes, Luis fue un pionero que transformó un pequeño negocio familiar en un referente de la distribución de productos avícolas en la región. Su vida y obra son un testimonio del esfuerzo y la dedicación que caracterizan a los emprendedores valencianos.
**Los Inicios de un Emprendedor**
Nacido en Massamagrell, Luis Planes Pedro comenzó su andadura empresarial a una edad temprana. Con solo 14 años, se aventuró a recorrer los pueblos de l’Horta Nord en un triciclo de carga, distribuyendo gallinas, huevos y conejos. Este pequeño comercio familiar, que surgió en 1939 tras la posguerra, fue el cimiento sobre el cual Luis construiría un imperio en la industria cárnica. La pasión por el negocio y el compromiso con la calidad fueron los pilares que guiaron su trayectoria.
La historia de Pollos Planes es, en gran medida, la historia de la evolución de la industria alimentaria en la Comunitat Valenciana. En los años 60, Luis tomó la decisión de modernizar el negocio familiar al establecer un matadero industrial en Massamagrell. Esta iniciativa no solo profesionalizó la actividad familiar, sino que también amplió su alcance, permitiendo que los productos llegaran a restaurantes, comercios y hospitales. La visión de Luis era clara: llevar la calidad de los productos avícolas a un público más amplio, y lo logró con éxito.
**Innovación y Expansión**
La innovación fue un componente clave en el crecimiento de Pollos Planes. Encarna Mestre Piquer, esposa de Luis, propuso un modelo de venta directa al público desde su hogar, lo que marcó un hito en la forma de comercializar productos cárnicos en la región. Este enfoque no solo atrajo a más clientes, sino que también estableció una relación más cercana entre la empresa y la comunidad. La venta directa se convirtió en una característica distintiva de Pollos Planes, diferenciándola de otros competidores en el mercado.
Durante los años 80, la expansión de la empresa se aceleró. Pollos Planes abrió tiendas en diversas localidades, siendo la del barrio de Torrefiel un referente en la distribución de productos avícolas. Esta expansión no solo consolidó la presencia de la marca en la Comunitat Valenciana, sino que también sentó las bases para su posterior diversificación. La empresa, que había comenzado como un pequeño comercio familiar, se transformó en un grupo empresarial con más de 130 tiendas y cerca de 500 empleados.
En 2014, la familia Planes tomó la decisión de traspasar la mayoría de la propiedad a Padesa (Pavo y Derivados SA), una compañía con sede en Tarragona. A pesar de este cambio en la estructura de propiedad, la tercera generación de la familia, representada por Lluís, Javier y Juan Planes Mestre, continúa al frente del grupo, asegurando que los valores y la visión de Luis Planes Pedro sigan vivos en la empresa.
**Un Legado que Perdura**
El impacto de Luis Planes en la industria cárnica va más allá de su éxito empresarial. Su compromiso con la calidad y la innovación ha dejado una huella profunda en la forma en que se producen y distribuyen los productos avícolas en la Comunitat Valenciana. La empresa que fundó no solo ha crecido en términos de volumen y alcance, sino que también ha mantenido un enfoque en la sostenibilidad y el bienestar animal, aspectos cada vez más valorados por los consumidores actuales.
La comunidad de Massamagrell y la región en general lamentan su partida, pero celebran su vida y su contribución al sector. La capilla ardiente se ha instalado en el Tanatorio Auñón de Massamagrell, donde amigos, familiares y colegas se han reunido para rendir homenaje a un hombre que dedicó su vida a su pasión y su familia. El funeral está programado para el jueves 12 de marzo en la iglesia de San Juan Apóstol, donde se espera que la comunidad se una para recordar y honrar su legado.
Luis Planes Pedro no solo fue un empresario exitoso, sino también un ejemplo de perseverancia y dedicación. Su historia es un recordatorio de que con esfuerzo y visión, es posible transformar un pequeño negocio en una empresa de gran envergadura. La industria cárnica de la Comunitat Valenciana ha perdido a un pionero, pero su legado seguirá vivo a través de las generaciones futuras que continúan su trabajo y su pasión por la calidad.