La historia de España está marcada por eventos que han definido su rumbo político y social. Uno de los episodios más significativos es el levantamiento militar del 18 de julio de 1936, que dio inicio a la Guerra Civil Española. Este artículo se centra en los tres días decisivos en la vida del general Francisco Franco, desde su llegada a Las Palmas de Gran Canaria hasta su salida hacia Marruecos, donde se consolidó como líder del alzamiento militar.
**El Contexto Previo al Levantamiento**
Para entender la importancia de estos días, es crucial considerar el contexto político de España en la década de 1930. La Segunda República, proclamada en 1931, enfrentó una serie de crisis políticas y sociales. La polarización entre la izquierda y la derecha se intensificó, llevando a un clima de inestabilidad. En este contexto, Franco, quien había sido nombrado jefe del Estado Mayor del Ejército, se encontraba en una posición estratégica. Su lealtad era cuestionada por el gobierno del Frente Popular, que había asumido el poder en 1936.
El 16 de julio de 1936, la muerte del general Amadeo Balmes Alonso, comandante militar de Las Palmas, se convirtió en el catalizador que permitió a Franco desplazarse a la isla. El gobierno frentepopulista le encomendó la presidencia de la misa funeral y la apertura de una investigación sobre la muerte de Balmes. Este movimiento le otorgó a Franco la coartada perfecta para salir de Tenerife, donde estaba bajo vigilancia.
**Franco en Las Palmas: La Preparación del Alzamiento**
El 17 de julio, Franco llegó a Las Palmas y se hospedó en el Hotel Madrid. En las primeras horas de la mañana, recibió la noticia del levantamiento del Ejército de África en Melilla. Este fue un momento crucial, ya que Franco se dio cuenta de que el golpe militar estaba en marcha. A pesar de la confusión y la incertidumbre, Franco comenzó a organizar su estrategia.
Durante su estancia en Las Palmas, Franco se reunió con varios oficiales leales a su causa. Uno de los encuentros más significativos fue con el general Orgaz, quien se convirtió en un aliado clave en la isla. Juntos, discutieron los detalles del levantamiento y la necesidad de actuar rápidamente para consolidar el control militar.
La situación se tornó tensa cuando el gobernador civil de Las Palmas, Antonio Boix Roig, recibió información sobre el levantamiento. A pesar de las órdenes de Madrid para detener a Franco, este logró eludir la captura al refugiarse en el Gobierno Militar. La astucia de Franco le permitió ganar tiempo y preparar su salida hacia Marruecos.
**La Huida Hacia Marruecos: Un Paso Decisivo**
La noche del 17 de julio, Franco y su familia se trasladaron al guardacostas «Arcila». Mientras tanto, el gobernador civil intentaba organizar una respuesta al levantamiento, pero la falta de coordinación y la confusión generalizada jugaron a favor de Franco. A la mañana siguiente, Franco firmó el Bando del Estado de Guerra, un documento que formalizaba su liderazgo en el alzamiento.
El 18 de julio, Franco se dirigió al aeropuerto de Gando, donde lo esperaba el hidroavión Dragon Rapide. Este avión, que había llegado desde Londres, se convirtió en el medio que le permitió escapar hacia Tetuán. La decisión de Franco de volar en lugar de viajar por tierra fue estratégica, ya que había rumores de emboscadas en las carreteras. Al llegar a Tetuán, Franco se encontró con el coronel legionario Eduardo Sáenz de Buruaga, quien le dio la bienvenida y le aseguró el apoyo de las tropas en el norte de África.
La llegada de Franco a Marruecos marcó el inicio de su ascenso como líder del bando sublevado. Desde allí, pudo coordinar las operaciones militares y establecer un mando unificado entre las fuerzas sublevadas. Su capacidad para maniobrar en un entorno caótico y su habilidad para ganar aliados fueron fundamentales para el éxito del levantamiento.
**Reflexiones sobre el Alzamiento y su Legado**
Los tres días decisivos en la vida de Franco no solo cambiaron su destino personal, sino que también transformaron el curso de la historia española. La Guerra Civil que siguió fue devastadora y dejó cicatrices profundas en la sociedad española. La figura de Franco se convirtió en un símbolo de la dictadura que se instauró tras la guerra, y su legado sigue siendo objeto de debate y controversia en la actualidad.
La narrativa en torno a estos eventos ha sido moldeada por diferentes interpretaciones históricas. Algunos ven a Franco como un salvador de la patria, mientras que otros lo consideran un dictador que llevó a cabo una represión brutal. La polarización de opiniones sobre su figura refleja la complejidad de la historia española y la dificultad de reconciliar diferentes visiones del pasado.
En resumen, los días del 17 y 18 de julio de 1936 fueron cruciales no solo para Franco, sino para toda España. La forma en que se desarrollaron los acontecimientos en Las Palmas y la posterior huida hacia Marruecos sentaron las bases para un conflicto que cambiaría para siempre el destino del país. La historia de estos días sigue siendo relevante en el contexto actual, donde la memoria histórica y la interpretación de los eventos del pasado continúan generando debates apasionados.
