España ya tiene 15.171.569 mascotas, una cifra que iguala exactamente al número de habitantes menores de 35 años. El primer censo nacional de animales de compañía, publicado por el Ministerio de Derechos Sociales, confirma un cambio profundo en los modelos familiares, los hábitos urbanos y la economía doméstica. Este crecimiento del 14% desde 2021 no es casual: responde a nuevas formas de convivencia, aislamiento postpandémico y evolución normativa.
¿Qué dice el primer censo nacional de mascotas en España?
El censo nacional de protección animal es el primer registro oficial y homogéneo de animales de compañía en el país. No se basa en estimaciones ni en datos sectoriales, sino en registros administrativos, censos locales y encuestas validadas. Su alcance incluye perros, gatos, conejos, aves, reptiles y tortugas. El dato más impactante es la equivalencia numérica: 15,2 millones de mascotas = población menor de 35 años.
Este paralelismo no es meramente estadístico. Refleja una transformación sociodemográfica real: menos nacimientos, más envejecimiento y un aumento de los hogares unipersonales. Las mascotas ya no son accesorios. Son cohabitantes legales, sujetos de protección en más de 15 comunidades autónomas.
¿Por qué ha crecido tanto el número de mascotas desde 2021?
El salto del 14% (de 13,3 a 15,2 millones) coincide con el periodo 2021–2025. Ese aumento no es aleatorio. Está vinculado a tres factores clave:
- El aislamiento social post-COVID, que elevó la demanda de compañía afectiva.
- La reducción de la natalidad, con tasas inferiores a 1,1 hijos por mujer.
- La normalización de la tenencia responsable, impulsada por campañas de adopción y leyes de bienestar animal.
Además, las ciudades han adaptado su infraestructura: parques caninos, señalética específica, transporte público con zonas habilitadas y ordenanzas municipales más exigentes.
¿Qué implica tener tantas mascotas para la economía española?
El sector de animales de compañía ya representa más de 2.800 millones de euros anuales. No es solo veterinaria o alimentación. Incluye seguros de responsabilidad civil, formación canina, pet sitting, adopción internacional y tecnología pet tech (collares GPS, apps de salud, telemedicina veterinaria).
Las pymes especializadas han crecido un 37% desde 2022. También se han multiplicado los empleos regulados: educadores caninos certificados, etólogos aplicados, auxiliares veterinarios con homologación europea. El impacto fiscal es directo: el IVA reducido al 10% para alimentos y servicios veterinarios se mantiene desde 2023.
¿Qué marco legal regula a 15 millones de mascotas?
La Ley 32/2022 de bienestar y protección animal es el eje normativo. Obliga a:
- Identificación obligatoria con microchip en perros, gatos y hurones.
- Registro en el Registro Nacional de Animales de Compañía (RENAC).
- Prohibición de cría comercial sin licencia y de venta en establecimientos no autorizados.
- Responsabilidad civil ampliada: los propietarios responden por daños causados, incluso en espacios públicos.
Además, 17 comunidades autónomas ya tienen sus propias leyes complementarias. Andalucía exige formación obligatoria para adoptantes. Cataluña prohíbe la tenencia de especies exóticas no autorizadas. La Comunidad de Madrid aplica sanciones por abandono desde los 3.000 euros.
Datos Clave
- 15.171.569 mascotas registradas: cifra oficial y actualizada a 2025.
- 7,5 millones de perros: el 50% del total y equivalente a la población menor de 18 años.
- 5,6 millones de gatos: el 37% del total y segunda especie más común.
- 1,9 millones de animales diversos: conejos, aves, reptiles y tortugas (13%).
- 14% de crecimiento en cuatro años: el ritmo más acelerado de la UE.
El fenómeno no es solo cuantitativo. Las mascotas están redefiniendo la planificación urbana, la seguridad social (algunas mutuas incluyen cobertura veterinaria) y la justicia civil (aumento de demandas por daños y custodia compartida en divorcios). También presionan los servicios públicos: 3 de cada 10 ayuntamientos han ampliado sus programas de esterilización gratuita desde 2023. La presencia animal ya forma parte del tejido social, económico y jurídico del país —y su regulación seguirá evolucionando con la misma velocidad que su crecimiento.
