La Feria de San Julián en Cuenca ha sido un evento que ha atraído la atención de aficionados y curiosos por igual, ofreciendo una experiencia única en el mundo de la tauromaquia. Este año, el segundo festejo ha dejado una huella imborrable en la memoria de los asistentes, quienes esperaban ver a los toreros en acción y disfrutar de la bravura de los toros. A pesar de las expectativas, la tarde estuvo marcada por momentos de tensión y emoción, donde los matadores tuvieron que lidiar con la presión del público y las exigencias de los astados.
Uno de los aspectos más destacados de la tarde fue la actuación de Uceda Leal, quien logró cortar una oreja en su primera faena. Su estilo clásico y su capacidad para conectar con el público fueron evidentes desde el inicio. El toro de Baltasar Ibán, que abrió la tarde, mostró una embestida descoordinada, lo que dificultó el desarrollo de la faena. Sin embargo, Uceda Leal supo manejar la situación con maestría, ofreciendo muletazos de gran calidad y dejando una estocada casi entera que le valió el reconocimiento del público.
Por otro lado, Fortes también tuvo su momento de gloria al cortar una oreja en su primer toro. Su faena fue intensa y exigente, mostrando un dominio notable sobre el astado. Sin embargo, el malagueño no pudo mantener la misma línea en su segundo toro, donde la falta de acierto con la espada le costó la posibilidad de salir por la Puerta Grande. La presión de la tarde y la exigencia de los toros parecían jugar en su contra, pero su entrega y esfuerzo no pasaron desapercibidos.
### La Faena de Alejandro Peñaranda
Alejandro Peñaranda, un torero local, también tuvo una actuación destacada, aunque no logró cortar oreja. Su presentación como matador de toros fue esperada con gran entusiasmo por el público, que lo animó en todo momento. Su primer toro, un colorado de Montalvo, mostró una buena embestida y Peñaranda supo aprovecharla al máximo, comenzando su faena de rodillas en el centro del ruedo. A pesar de su entrega y de los buenos momentos que ofreció con la muleta, la falta de acierto con el acero le dejó sin el premio que tanto deseaba.
El ambiente en la plaza era electrizante, con los aficionados apoyando a su paisano y pidiendo la oreja en cada buena serie de muletazos. Sin embargo, el presidente de la plaza decidió no conceder el trofeo, lo que generó un murmullo de descontento entre los asistentes. La tarde continuó con un sexto toro que, aunque descompuesto, permitió a Peñaranda mostrar su capacidad para lidiar con la adversidad, aunque nuevamente no logró el reconocimiento que buscaba.
### La Bravura de los Toros
La calidad de los toros también fue un tema central en la tarde. Los astados de Baltasar Ibán y Montalvo fueron bien presentados y ofrecieron un juego interesante en su conjunto. El tercero, en particular, destacó por su bravura y nobleza, siendo el más completo de todos. Su embestida fue bien aprovechada por los toreros, aunque el mal puyazo recibido en el caballo afectó su rendimiento posterior.
El cuarto toro, que prometía ser un gran espectáculo, se vino abajo tras un mal puyazo, lo que dejó a Uceda Leal sin opciones de brillar como se esperaba. La tarde estuvo marcada por la lucha constante entre los toreros y los toros, donde cada uno intentó imponerse al otro en un juego de habilidad y destreza.
La plaza de toros de Cuenca, con dos tercios de entrada, fue testigo de un espectáculo que, aunque no culminó con la Puerta Grande para todos los matadores, dejó momentos memorables y una sensación de que el arte del toreo sigue vivo. La Feria de San Julián se reafirma como un evento clave en el calendario taurino, donde la tradición y la emoción se entrelazan para ofrecer una experiencia única a todos los asistentes.