La situación en Gaza se ha vuelto insostenible, con un número creciente de víctimas debido a la hambruna y la desnutrición. Recientemente, se reportó la muerte de ocho gazatíes, incluidos dos bebés, lo que resalta la gravedad de la crisis humanitaria que enfrenta la región. A medida que el conflicto se intensifica, el Gobierno israelí, liderado por Binyamín Netanyahu, ha intensificado sus esfuerzos para forzar la rendición de Hamás, lo que ha llevado a un aumento en la violencia y la destrucción en la Franja.
La reciente aprobación de planes por parte del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, para conquistar lo que queda de Ciudad de Gaza ha generado una gran preocupación. Katz ha amenazado con demoler la capital de la Franja si Hamás no libera a todos los rehenes y se desarma. Esta declaración ha sido recibida con temor por la población local, que ya sufre las consecuencias de un bloqueo prolongado y de ataques aéreos constantes. La situación es tan crítica que el ex primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha calificado la propuesta de Katz como un «campo de concentración» para los palestinos que aún se encuentran en la ciudad.
### La Resistencia del Ejército y el Descontento Interno
A pesar de la firme postura del Gobierno, el Ejército israelí no parece estar completamente de acuerdo con los planes de demolición. El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, ha expresado sus preocupaciones sobre la viabilidad de una operación de tal magnitud, que podría llevar meses e incluso un año. La fatiga entre los reservistas y la falta de motivación son problemas crecientes, lo que plantea dudas sobre la capacidad del Ejército para llevar a cabo una campaña prolongada.
Las operaciones militares ya han comenzado en varios barrios de Ciudad de Gaza, como Sabra y Zeitoun, pero el Ejército ha solicitado al Gobierno que establezca una «zona humanitaria» para recluir a la población antes de proceder con un asalto a gran escala. Sin embargo, hasta el momento, no se ha creado dicha zona, y se prevé que la evacuación forzosa de la población dure al menos dos semanas, similar al tiempo que se tardó en vaciar Rafah.
Mientras tanto, la situación humanitaria se deteriora rápidamente. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado oficialmente la hambruna en Gaza, pero esta declaración ha sido ignorada por el Gobierno israelí. En las últimas 24 horas, se han reportado 64 palestinos asesinados, incluidos niños, en ataques a puntos de distribución de alimentos y campamentos de desplazados. La cifra total de muertos por inanición ha alcanzado los 281, lo que pone de manifiesto la urgencia de la situación.
### La Respuesta Internacional y la Llamada a la Paz
La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la crisis en Gaza, advirtiendo que la destrucción indiscriminada de infraestructuras civiles podría constituir un crimen de guerra. A pesar de las advertencias, las operaciones militares israelíes continúan, y no hay indicios de que se vayan a detener. Hamás ha aceptado propuestas de tregua de mediadores egipcios y qataríes para liberar a los rehenes y negociar el final de la guerra, pero Netanyahu ha rechazado estas ofertas, a pesar de las crecientes movilizaciones en Israel que piden el fin del conflicto.
La situación en Gaza es un recordatorio doloroso de las consecuencias de la guerra y el sufrimiento humano que resulta de la violencia. La población civil, atrapada en medio de un conflicto que parece no tener fin, enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes. La comunidad internacional debe actuar con urgencia para abordar esta crisis y buscar soluciones que permitan a los gazatíes vivir en paz y dignidad. La historia de Gaza es una historia de resistencia, pero también de desesperación, y es fundamental que se escuche la voz de aquellos que sufren en silencio.