Frente a Covid 19, mas vale prevenir, ¡Manténgase Sano!

Salud 03 de junio de 2020 Por Redacción
Esperamos que estas recomendaciones les hagan comprender que no es complicado tomar medidas que beneficien nuestra salud y, por lo tanto, reduzcan el riesgo de complicaciones en enfermedades como la COVID-19. ¡Manténgase sano!
Mantengase sano. imagen Pixabay

Las recomendaciones sobre cómo llevar una vida sana que figuran a continuación tienen como objetivo aumentar la salud metabólica, fortalecer la resistencia natural a los antivirales, inhibir una reacción inflamatoria excesiva y mantener la masa muscular. Estos consejos son relevantes para personas de los grupos de riesgo, a fin de evitar en la medida de lo posible complicaciones como consecuencia de la COVID-19, así como para personas sanas, a fin de mantener su salud y prevenir trastornos metabólicos crónicos y los riesgos que conllevan.

Recomendaciones

1. Comer sano

Limite o evite el consumo de alimentos procesados, especialmente azúcares y almidón. Consuma alimentos animales y vegetales no procesados que contengan aminoácidos y ácidos grasos esenciales (macronutrientes), vitaminas, minerales y oligoelementos (micronutrientes) .

 Macronutrientes

En general, limitar la ingesta de carbohidratos e ingerir suficientes proteínas y grasas saludables refuerza la sensación de saciedad. Las verduras y la fruta son buenas fuentes de carbohidratos con alto contenido en fibra. En cuanto a las proteínas (vegetales y animales) el consejo es tomar al menos 1 gramo por kg de peso corporal. Las grasas saludables comprenden tanto ácidos grasos animales y vegetales insaturados como saturados más ricos en ácidos grasos omega-3 que en ácidos grasos omega-6. Esto último es importante para reducir la inflamación.

 Micronutrientes

La vitamina A se encuentra, entre otros alimentos, en el hígado, el pescado y la mantequilla.

La vitamina B se encuentra en los vegetales, las nueces y en productos animales. La vitamina B12 solo la encontramos en los productos animales.

La vitamina C se encuentra principalmente en los cítricos, el kiwi, las bayas, el chucrut, la col rizada, el brócoli, la coliflor, los germinados, el pimentón y las verduras de hoja.

La vitamina D se encuentra en el pescado graso, el hígado y la yema de huevo, aunque en invierno esto suele ser insuficiente. La mayor cantidad de vitamina D se produce en la piel en verano.

La vitamina E se encuentra en las semillas, los frutos secos (almendras), los aguacates y las verduras de hoja.

La vitamina K se encuentra en las  verduras de hoja verde (especialmente en los distintos tipos de coles), pero también en otras verduras y frutas, así como en lácteos y huevos.  

El zinc está en la carne, los lácteos, los huevos y las ostras y los ácidos grasos omega-3 en el pescado, las semillas de lino y las nueces.

Magnesio se puede encontrar en el pescado, las verduras de hoja (verde), las legumbres, los aguacates, los frutos secos, las semillas y el chocolate negro.

El selenio está en los frutos secos, el pescado y los huevos.

Por último: el agua, el té y el café (sin leche ni azúcar) y el caldo de huesos casero son bebidas adecuadas, que preferiblemente no deben consumirse durante, sino entre las comidas.

2. Comer con menos frecuencia

Limitar el número de comidas y refrigerios al día, así como saltarse el desayuno de vez en cuando, ayuda a mantener bajos el azúcar en la sangre y la presión arterial. Además, periodos de ayuno más largos dan tiempo al organismo para limpiarse y recuperarse. Limitar el número de comidas (de 1 a 3 por día) contribuye a la quema de grasa. Las cetonas endógenas que se liberan durante el ayuno tienen propiedades antiinflamatorias.

3. No fumar y no consumir demasiado alcohol

Fumar daña su salud. Si dejar de fumar va de la mano de una alimentación más saludable, la posibilidad de ganar peso se reduce.

Preferiblemente no beba nada de alcohol. Las desventajas del alcohol no compensan sus ventajas. En cualquier caso, limite el consumo de alcohol a un máximo de 1 vaso de vino con la comida, un máximo de 5 días a la semana. La cerveza (también sin alcohol) contiene muchos carbohidratos.

4. Dormir lo suficiente

La privación del sueño aumenta el riesgo de contraer una infección viral Especialmente el sueño profundo al principio de la noche tiene un efecto muy beneficioso sobre el sistema inmunológico. Evite la exposición a la luz azul de pantallas de ordenador, televisión o teléfono varias horas antes de irse a dormir. Intente hacer la última comida antes de las 8 de la tarde y no coma nada más hasta la hora de acostarse. Acuéstese a la hora prevista y duerma al menos siete u ocho horas cada noche en un dormitorio tranquilo, bien ventilado, fresco y oscuro. Si puede, haga una corta siesta “revitalizante" durante el día (10-20 minutos).

5. Moverse cerca de la naturaleza

Un estilo de vida activo reduce el riesgo de infección de las vías respiratorias. Camine o monte en bicicleta diariamente, preferiblemente cerca de la naturaleza. Es posible hacer ejercicio en casa sin prácticamente necesidad de equipamiento. ¡Jugar, bailar o cuidar las plantas en casa tiene efectos positivos!

6. Aprovechar la luz del sol

La luz del sol tiene otros beneficios además de producir vitamina D a través de la piel. La luz del sol estimula, entre otras cosas, la producción de endorfinas y neuropéptidos que hacen que nos sintamos bien y suprimen las ganas de comer dulces. No obstante, tenga cuidado con las quemaduras y evite la sobreexposición al sol brillante del mediodía en primavera y verano.
 

7. Evitar el estrés y la ansiedad

El estrés o la ansiedad prolongados aumentan el cortisol y atacan el sistema inmunológico. Evite el estrés en la medida de lo posible y asegúrese de relajarse lo suficiente. El yoga, la meditación y la atención plena son buenas formas de conseguirlo. Respirar profundamente, leer, reír o escuchar música también funcionan bien. Ayuda mantenerse optimista y agradecido, mantener amistades y cultivar la vida social.

8. Suplementos

En caso de una infección viral (sobre todo si es inminente), la importancia de los micronutrientes (vitaminas, minerales, oligoelementos) y los ácidos grasos omega-3 a la hora de optimizar las defensas está subestimada.

Merece la pena plantearse introducir una complemento básico que constaría de un multivitamínico y un suplemento de aceite de pescado o de algas (preferiblemente sin aditivos como colorantes, aromas y saborizantes).

Durante una enfermedad, los suplementos pueden hacerse necesarios dadas las demandas adicionales realizadas al organismo y la poco óptima ingesta alimenticia. La vitamina C (1000 - 2000 mg por día, ingesta repartida), la vitamina D (1000 - 3000 UI por día), el zinc (15 - 30 mg por día) y el selenio (100 - 200 microgramos al día) se utilizan hoy en todo el mundo en el tratamiento de infecciones virales.

Para terminar, Este protocolo sobre hábitos de vida sanos se ha confeccionado gracias a expertos de varias disciplinas y se basa en bibliografía científica. En nuestra opinión, es mejor prevenir que curar. Pensamos que uno mismo puede hacer mucho más por la prevención de lo que se imagina.

Tomado de: Natura Foundation

www.naturafoundation.es

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