La Casa Invisible de Málaga, un desafío ciudadano

ACTUALIDAD - Málaga 27 de noviembre de 2021 Por Redacción
La Invisible, el centro social y cultural de gestión ciudadana se enfrenta a un nuevo intento de desalojo, la ciudadanía responde en las calles de Málaga
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La Casa Invisible La Casa Invisible de Málaga, un desafío ciudadano

Después de quince años en esta ciudad, la Casa Invisible se enfrenta a un nuevo intento de desalojo y ahora con los medios más expeditivos. Una moción aprobada para forzar el desalojo de la Casa Invisible.

Hasta la fecha La Invisible ha sufrido tres intentos de desalojo fallidos. Todos ellos derivaron en otras tantas negociaciones que culminaron en acuerdos con el alcalde para normalizar la situación jurídica de la Casa Invisible mediante la cesión de uso del inmueble.

El primero de estos acuerdos consistió en un Convenio de Intenciones. En consecuencia, los servicios jurídicos del ayuntamiento confirmaron que el uso del inmueble no era ilegal ni alegal, sino que se trataba de una “cesión en precario”.

Un poco de historia

Posteriormente, en 2016, la Casa Invisible también cumplió con nuevos compromisos. Entregó un dossier con la referencia documentada de más de 1500 actividades desde 2007 y la Fundación de los Comunes, representante jurídico de la Casa Invisible, fue declarada Entidad de Utilidad Pública Municipal. Igualmente se presentó un Proyecto Básico de Rehabilitación que mereció los elogios de los responsables técnicos de la Gerencia de Urbanismo por su contenido, precisión, calidad y singularidad. Incluso, su apuesta por un modelo de rehabilitación innovador fue seleccionada por el Ministerio de Cultura por su interés y conexión con la ciudadanía, la sostenibilidad y la sensibilidad con el tejido urbano.

invisible2En agosto de 2018 fue paralizado por el propio alcalde un procedimiento para desalojar la Casa Invisible, y se acordó la reanudación del proceso para la cesión del inmueble. Conforme a lo comprometido se presentó un recurso al que se adjuntaron, tal como él solicitó, informes de diversas instituciones de prestigio (como el Museo Reina Sofía, el MACBA de Barcelona o Medialab Prado, entre otras).

Al contrario de lo que ocurre en otros casos con edificios municipales, la Casa Invisible no solicita una cesión de uso por 75 años, sino por 10 años prorrogables si se mantienen las condiciones que motivaron su cesión.

En el terreno de los hechos la Casa Invisible ha ofrecido desinteresadamente sus recursos a las y los creadores locales, incluso de manera destacada durante la parte más dura de la pandemia.

Se trata de una cultura situada, libre y en acción, muy diferente a la promovida por la mayoría de las instituciones (tal vez por eso se ignore o desprecie), en la que los procesos productivos y autoproductivos son tan o más importantes que los resultados.

Igualmente ha propiciado el conocimiento y disfrute de obras, movimientos y personas que de otra forma seguirían siendo extrañas en esta ciudad. Y todo sin coste alguno para el Ayuntamiento de Málaga. Aquí lo cultural no se entiende separado de lo social, sino más bien como su expresión, y por tanto nunca queda escindido del debate público en y sobre la ciudad, la polis.

Es, por consiguiente, una política bien diferente a la que se centra solo en los partidos políticos y sus batallas por ocupar las instancias de gobierno.

Los argumentos esgrimidos por el ayuntamiento para forzar de modo repentino y urgente el desalojo de la Casa Invisible faltan a la verdad o repiten tópicos que desde hace tiempo no figuraban en los informes o declaraciones y  funcionarios municipales.

Su objetivo no pasa por justificar con solvencia técnica o jurídica las medidas adoptadas, algo que, en todo caso, se haría a posteriori, si es que el desalojo se produce. Se trata de convencer a la opinión pública usando las técnicas del marketing marca Goebbels: lo familiar es preferible a lo racional, lo simple a lo complejo, lo fácil a lo problemático, la mentira mil veces repetida se convierte en verdad.

O, tal vez, ni siquiera eso, sino seguir las corrientes más demenciales de la actual política, en donde no importa ya el vínculo entre lo que se dice y lo acontecido, la estúpida y demencial teoría de “los hechos alternativos”. Se destruye así el lenguaje, que queda reducido a cápsulas vacías, de fácil propagación en las redes, señales para disparar automáticamente comportamientos preformados.

(Comentarios extraídos de El Salto)

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