Iberdrola cerró el primer trimestre de 2026 con beneficios de 1.711 millones de euros. Aunque representa una caída del 14,6% interanual, el resultado ajustado alcanza 1.865 millones: un alza del 11%. Este desempeño se sustenta en el fortalecimiento estratégico de sus activos de redes eléctricas en mercados regulados de alto margen: Estados Unidos y Reino Unido. La compañía ya anticipa un crecimiento superior al 8% para 2026.
¿Por qué caen los beneficios nominales pero suben los ajustados?
La caída nominal responde a la ausencia de impactos extraordinarios registrados en el primer trimestre de 2025. Estos incluían ganancias por desinversiones y ajustes contables puntuales. Sin ellos, el núcleo operativo —especialmente las redes reguladas— muestra una evolución sólida y predecible.
El efecto de la regulación estable
Los mercados de EE UU y Reino Unido aplican marcos regulatorios de largo plazo. Permiten retornos previsibles sobre la inversión. Esto reduce la volatilidad y atrae capital institucional. Iberdrola ha invertido más de 20.000 millones en estos países desde 2015.
¿Qué papel juegan las redes eléctricas en el modelo de crecimiento?
Las redes representan ya más del 60% del EBITDA consolidado del grupo. Su contribución es clave por tres razones: estabilidad de ingresos, bajo riesgo operativo y alta capacidad de reinversión. A diferencia de la generación, las redes generan flujos recurrentes bajo contratos de regulación.
Inversión en infraestructura crítica
En EE UU, Iberdrola opera a través de AVANGRID, con presencia en 10 estados. En Reino Unido, su filial ScottishPower gestiona más de 13.000 km de líneas. Ambas están inmersas en planes de modernización para integrar energías renovables, ciberseguridad y gestión inteligente de la demanda.
¿Cómo afecta el marco legal europeo y global a sus resultados?
La Unión Europea impulsa la transición energética con directivas como la RED III y el paquete REPowerEU. Estas normas favorecen a los operadores con activos regulados y capacidad de inversión. En paralelo, EE UU aplica el Inflation Reduction Act (IRA), que otorga créditos fiscales para redes inteligentes y almacenamiento. Iberdrola ya ha accedido a más de 1.200 millones en incentivos bajo esta ley.
El riesgo cambiario y la diversificación geográfica
El euro se depreció un 3,2% frente al dólar en el trimestre. Esto benefició a la conversión de ingresos en dólares. La diversificación geográfica actúa como un amortiguador natural frente a volatilidad local. España representa menos del 25% de los ingresos operativos del grupo.
¿Cuál es el impacto económico real de este crecimiento?
El crecimiento de Iberdrola tiene efectos tangibles en la economía española y global. Genera 42.000 empleos directos e indirectos. Sus inversiones en redes impulsan la demanda de acero, cables y tecnología digital. Además, su modelo de financiación verde ha emitido más de 15.000 millones en bonos sostenibles, fijando estándares para el sector.
Datos Clave
- Beneficio ajustado: 1.865 millones de euros, +11% interanual
- Redes eléctricas: más del 60% del EBITDA consolidado
- Inversión acumulada en EE UU y Reino Unido: +20.000 millones desde 2015
- Acceso a incentivos bajo el Inflation Reduction Act: +1.200 millones
- Empleos generados: 42.000 (directos e indirectos)
El tirón de las redes en mercados regulados no es una estrategia puntual. Es un cambio estructural en el modelo de negocio. Iberdrola ha dejado de ser una compañía centrada en generación para convertirse en un operador integrado de infraestructura energética crítica. Esta transformación se refleja en su valoración bursátil, que supera los 70.000 millones de euros. También en su capacidad para financiar proyectos con coste de capital inferior al 4,5% en dólares. El futuro del grupo ya no depende de los precios de la electricidad, sino de la calidad de sus activos regulados y su ejecución en entornos legales predecibles.
