El sector ferroviario español sufrió en febrero de 2026 su mayor retroceso desde la pandemia: 32% menos pasajeros en alta velocidad. El accidente de Adamuz (Córdoba), el 18 de enero, desencadenó restricciones operativas, pérdida de confianza y una cascada de efectos en toda la red. Renfe, Iryo y Ouigo registraron solo 2,16 millones de viajeros. La caída arrastró también a Media Distancia (−29,3%), Larga Distancia (−18,2%) y Cercanías (−13,8%).
¿Qué causó la caída histórica del tráfico ferroviario en febrero?
El siniestro de Adamuz fue el detonante. Un fallo estructural en la vía provocó la descarrilada de un tren de alta velocidad. La inspección posterior reveló que la rotura se produjo un día antes, pero los sistemas de alarma no la detectaron. Esto llevó a la suspensión inmediata de la línea Madrid-Sevilla y a la imposición de restricciones de velocidad en más de 1.200 km de red.
Las consecuencias fueron inmediatas: retrasos crónicos, cancelaciones masivas y una pérdida de puntualidad que afectó al 65% de los servicios. Solo el 35% de los trenes llegó a su destino en hora, según datos oficiales de Renfe.
¿Cómo reaccionó el mercado ante la crisis ferroviaria?
Los viajeros migraron masivamente a alternativas. El autobús de larga distancia creció un 15%, alcanzando 1,8 millones de pasajeros. Las regiones con mayor alza fueron Extremadura (+8,9%), País Vasco (+7,9%) y Castilla y León (+7,5%).
También se disparó la demanda de autocares turísticos (+6%), mientras que los servicios de Cercanías por carretera y Media Distancia por carretera subieron un 5,3% y un 3,6%, respectivamente.
¿Qué impacto tuvo el accidente de Gelida en la caída general?
El siniestro de Gelida (Barcelona), ocurrido el 20 de enero en la red de Rodalies, agravó la crisis. Afectó a la operativa de Cercanías en Cataluña y contribuyó al descenso del 13,8% en ese segmento. Ambos accidentes evidenciaron fallos sistémicos en la gestión de riesgos operativos y en la mantenimiento predictivo de infraestructuras.
¿Qué marco legal y económico condiciona la recuperación del sector?
La Ley de Seguridad Ferroviaria (Ley 39/2015) exige auditorías anuales de infraestructura y protocolos de alerta temprana. Sin embargo, el informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) señaló que no se aplicaron correctamente los controles de vigilancia estructural en tiempo real. Económicamente, el sector perdió más de 120 millones de euros en ingresos directos en febrero, según estimaciones del Observatorio del Transporte y la Logística.
Datos Clave
- Caída del 32% en alta velocidad: menor cifra desde 2020.
- 2,16 millones de pasajeros en febrero, frente a 3,18 millones en 2025.
- El autobús creció un 15%, absorbiendo parte de la demanda desplazada.
- Solo el 35% de los trenes llegaron en hora en febrero.
- El accidente de Adamuz generó una pérdida estimada de 120 M€ en ingresos del sector.
¿Qué cambios operativos y regulatorios se esperan tras la tragedia?
El Ministerio de Transportes anunció una revisión urgente del Plan Nacional de Infraestructuras Ferroviarias (PNIIF). Se prevé la incorporación obligatoria de sensores de monitoreo estructural continuo, la digitalización de los sistemas de señalización y la creación de una unidad especializada en análisis de fallos críticos bajo la supervisión de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF).
Además, el Gobierno ha activado un fondo de 85 millones de euros para acelerar la renovación de 420 km de vía en zonas de alto riesgo, priorizando tramos con más de 15 años de antigüedad. La normativa también exigirá, a partir de 2027, certificación independiente de los sistemas de gestión de mantenimiento predictivo por parte de entidades acreditadas por ENAC.
Estas medidas buscan restaurar la confianza del usuario, cumplir con los estándares de la Agencia Ferroviaria Europea (ERA) y evitar que el transporte ferroviario pierda cuota de mercado frente al autobús o el coche privado. La recuperación no dependerá solo de la infraestructura, sino de la transparencia operativa y la rendición de cuentas técnica.
