La política contemporánea se desarrolla en un entorno donde la comunicación y las redes sociales juegan un papel crucial. En este contexto, la reciente decisión de Jorge Azcón de dar protagonismo a Vito Quiles ha suscitado un intenso debate sobre su estrategia política. Este artículo se adentra en los errores que pueden derivarse de esta elección y cómo afectan la percepción pública del liderazgo de Azcón.
### La Comunicación Política en la Era Digital
La comunicación política ha evolucionado significativamente en la última década. Hoy en día, no se trata solo de transmitir un mensaje claro y conciso, sino de gestionar la narrativa en un entorno donde la información se difunde a una velocidad vertiginosa. En este sentido, la figura de Vito Quiles representa un modelo de comunicación que se basa en la provocación y el conflicto, lo que puede resultar atractivo para ciertos sectores, pero también arriesgado para un político que busca proyectar una imagen institucional.
La decisión de Azcón de compartir espacio con Quiles puede interpretarse como un intento de conectar con una audiencia más amplia. Sin embargo, este enfoque puede resultar contraproducente. Al permitir que Quiles entre en la conversación, Azcón cede el control del relato, lo que puede llevar a que su mensaje se diluya en medio de la controversia que rodea a Quiles. En la política, quien marca el marco del debate tiene una ventaja significativa, y al dar protagonismo a un personaje que vive del ruido, Azcón corre el riesgo de perder el foco en los temas que realmente importan a sus electores.
Además, la figura de Quiles no es la de un periodista tradicional. Su estilo se basa en la confrontación y en generar contenido viral, lo que puede atraer la atención, pero también puede desviar la atención de los asuntos políticos serios. Esto plantea un dilema para Azcón: ¿es más beneficioso atraer la atención a través de la controversia o mantener una imagen de seriedad y responsabilidad? La respuesta a esta pregunta puede determinar el éxito o el fracaso de su gestión.
### La Coherencia de la Imagen Institucional
Uno de los errores más evidentes en la estrategia de Azcón es la falta de coherencia con la imagen que ha intentado proyectar desde su llegada al cargo. Como presidente aragonés, ha buscado posicionarse como un gestor serio y alejado del ruido extremo que caracteriza a ciertos sectores de la política. Sin embargo, al asociarse, aunque sea de manera indirecta, con figuras que prosperan en la crispación, se corre el riesgo de romper ese equilibrio.
La imagen de un líder político debe ser coherente y alineada con los valores que representa. Al dar espacio a Quiles, Azcón introduce dudas en la mente de los votantes moderados que buscan un liderazgo estable y responsable. En lugar de sumar apoyos, esta asociación puede generar desconfianza y confusión entre su base electoral. La política no solo se trata de ganar votos, sino de construir una narrativa sólida que resuene con los ciudadanos.
Además, existe un problema de asimetría en la comunicación. Quiles es un experto en el lenguaje de las redes sociales y sabe cómo provocar reacciones. Un político institucional, por su naturaleza, siempre juega con desventaja en este terreno. Cada gesto, cada silencio y cada respuesta se reinterpretan en clave viral, lo que puede llevar a malentendidos y a una percepción negativa de su figura. La política contemporánea exige una comprensión profunda de las dinámicas de comunicación, y Azcón parece haber subestimado este aspecto.
### El Riesgo de Normalizar la Polarización
Otro aspecto a considerar es el riesgo a medio y largo plazo de normalizar estilos de comunicación que se basan en la polarización. En un entorno donde el ruido puede parecer útil o inofensivo, es crucial recordar que este mismo ruido puede volverse en contra de quien lo legitima. La experiencia de otros líderes que han coqueteado con la polarización mediática debería servir como advertencia. La política no es solo un juego de estrategias; es también un reflejo de la sociedad y de sus valores.
La decisión de Azcón de invitar a Quiles no debe ser vista como un error ideológico, sino como un fallo estratégico. No se trata de censurar a quienes piensan diferente, sino de reconocer que ciertos actores mediáticos no aportan valor político a un proyecto de gobierno. En lugar de construir un relato sólido, estos personajes tienden a dividir y a generar conflictos que pueden resultar perjudiciales para la cohesión social.
En resumen, la política contemporánea exige una comprensión profunda de las dinámicas de comunicación y de los riesgos asociados a la polarización. La decisión de Azcón de dar protagonismo a Vito Quiles puede ser vista como un error estratégico que no solo afecta su imagen, sino que también tiene implicaciones más amplias para la política en Aragón. En un entorno donde la comunicación es clave, a veces la decisión más inteligente es no entrar al juego de la controversia y mantener el enfoque en los temas que realmente importan a los ciudadanos.
